sábado, 25 de octubre de 2025

Calle Topatauchi

 Video: ¿Quiénes tienen la herencia de Atahualpa? El destino de la nobleza Inca

Qué buen argumento el de la doctora cuando dice "¿Se imagina a alguien del municipio decidiendo llamarle Topatauchi a la calle?" La historia del bombardeo de las tropas foraneas desde la casa del hijo de Atahualpa es maravillosa. 

Pone en relieve, además, una realidad de Quito que muchos no quieren ver: Quito es una ciudad de una verticalidad única en el mundo. Preservar las quebradas y mantenerlas limpias ya no es un acto solo de civismo es mantener la personalidad de la ciudad. ¿Acaso se le ocurriría a alguien rellenar los canales interiores de Venecia solo porque en verano huelen fuerte? Lo mismo con las quebradas de Quito. He vivido desde 2014 hasta 2021 en Quito y he visto algunos soterramientos



miércoles, 24 de septiembre de 2025

La bendición del reconocimiento

Las personas no somos personajes de Marvel, no somos superhéroes. Somos con nuestros más y nuestros menos. La edad de bronce, con sus guerras entre tribus colindantes, creó héroes como los que se reflejan en la Iliada y la Odisea. Afortunadamente la mayor parte de las religiones surgidas en esos tiempos están desaparecidas o superadas. La figura del héroe medieval se superó con el Quijote de Cervantes. La narrativa después del Quijote nos obliga a mirar a aquellas facetas de nosotros mismos con las que no nos reconocemos a priori. Jesús de Nazaret nos enseñó en las Bienaventuranzas que los que alcanzarían los cielos no serían superhéroes poderosos sino aquellos que tienen menos. 


El hombre de verdad implica un hombre de mentira

En la edad media existían las novelas de caballería, como por ejemplo, "La vida de Amadís de Gaula", el mejor caballero del mundo, que lucha en innumerables batallas y vive grandes aventuras por amor a la princesa Oriana. Este género tiene su continuidad hoy en día con las películas de Marvel, en donde los superhéroes se arriesgan por el amor cortés de su dama, además de luchar por el valor, la fama, y contra las fuerzas del mal y la traición. El hombre blandengue, el tímido, la persona amable, los perdedores... son personajes siempre personajes secundarios, débiles. Ningún espectador quiere reconocerse en ellos. No son un modelo a seguir.

Cervantes fue toda su vida un perdedor. Siempre que estuvo frente a la posibilidad de lograr un éxito eligió la peor de las opciones. Sin embargo, su novela, es el mayor logro de la cultura en castellano. Inaugura la novela moderna, sirve de inspiración para autores posteriores, les instiga a indagar en sus personajes más allá de lo superficial. Después del Quijote, la narrativa ya no vuelve a ser la misma. 

Lo mismo pasa con Jesucristo, cuando coge la religión de los judíos la transforma en una religión que va más allá de la obediencia para entender que nadie está libre de pecado y que el mandamiento más importante es la regla de oro de la ética: trata a los demás como quieres ser tratado. Por motivos étnicos muchos judíos permanecen leales a la religión primitiva. Una religión que los separa de los demás y les convence de su superioridad. No voy a criticar a las religiones, sin embargo creo que hay o que hubo religiones execrables, por ejemplo la de los antiguos vikingos o la de los aztecas. Afortunadamente, la religión de los amables, de los que pierden para no ofender, de la tolerancia, (siempre contemplando la mejor de sus versiones, porque hay otras versiones, mucho más frecuentes que ¡Vaya tela marinera!) borró esas religiones de la faz de la tierra. 

El hombre de verdad lleva consigo también al hombre de mentira. El autor, Cervantes, no podía expresarse de una manera honesta sino es a través de esa dualidad encarnada en el Quijote y Sancho Panza. Tenemos que estar locos para creer nuestras quimeras, y siendo exclusivamente personas prácticas como Sancho Panza, en nuestro interior está nuestro anhelo de que lo extraordinario ocurra, aunque sea de la mano de un viejo hidalgo loco de la Mancha.

No nos queda más remedio que darle la mano a quienes Jesucristo llamó bienaventurados, y reconocer que dentro de nosotros también hay partes de nosotros ocultas y que merecen la bendición del reconocimiento

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Te libero de mí

 “Te libero de mí, de mis males, de mi mal genio, de los domingos por la tarde en donde nunca puedo más, del odio a mi cumpleaños, de no saber cómo hacer para regalarte algo que no pierdas. Te libero de mi desengaño, de tu karma, de mis novedades, de la contradicción que represento. Te libero de mis llamadas que te saben a autocompasión, de mis enredos, de mi cabello suelto, largo, sin peinar,. Te libero de mi consciencia , del desconcierto a fin de mes, de la caída, de la llegada, de mi huída inevitable. Te dejo libre para que me dejes, para que me veas de lejos y me quieras menos.”

― Mario Benedetti

En las relaciones entre individuos es fácil entrar en la vida de alguien. Tan fácil como salir. Entras con un pequeño gesto, un dedo que acaricia a través de un roto del pantalón. Sales después de decirle "chola" tras una discusión por teléfono. Claro que hubo coqueteo antes. Obvio que hubo muchas discusiones antes de la última. Pero lo cierto es que como entras sales. 

Entramos en la vida de alguien a través del sexo. Luego encontramos que existen una familia, unos amigos previos. Es el encuentro de las aguas, el río Negro y el Amazonas. Antiguamente, en las familias bien, se procuraba que los hijos de esas familias se criasen juntos, fuesen juntos a los mismos clubes e instituciones para que se mezclasen entre ellos. La iglesia era una buena consejera. Como institución que conocía los secretos del rebaño a través del sacramento de la confesión, se encargaba, con más o menos fortuna, que hubiese paz social en todos esos intercambios. Tu cuando estás allí, estás, pero no te enteras de que todo el pescado ya está vendido. Solo con la experiencia te das cuenta de que los problemas individuales, las cuitas son, y tienen su importancia y trascendencia, pero lo social también tiene sus actores. Los tiempos sociales son menos trepidantes, pero no por ello dejan de ser decisivos. 

Si todo parece trastocarse cuando las clases sociales se juntan, imagínate cuando se juntan los españoles católicos romanos con los indígenas de los Andes. 


Convertirnos en cosas

  Entrevista a Sabato 1977 T.V. Española - Completa